Japón: Catástrofe en Japón



 TERREMOTO

El pasado 11 de marzo tuvo lugar en la costa del Pacífico de Japón un devastador terremoto de 8,9 grados en la escala de Ritcher. Este ha sido el movimiento sísmico de mayor magnitud vivido en el país nipón en toda la historia y el cuarto más potente del mundo de cuántos se han sucedido hasta la fecha.
El epicentro se localizó en el Océano Pacífico, a 130 kilómetros al este de Sendai, y a 373 kilómetros de la capital japonesa. Tras este terremoto se registraron más de 100 réplicas con magnitudes superiores a 4,5 grados.




TSUNAMI

Tras el movimiento sismico registrado en la costa del pacífico de Japón se generó una alerta por tsunami que también se extendió a otros países como Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Hawai, la costa oeste de EEUU, así como en Perú, Ecuador o Chile.
La alerta por maremoto emitida por Japón fue la más grave en su escala local de alerta, pues se esperaba una ola de más de 10 metros de altura.
Estas olas finalmente barrieron coches y edificios a medida que se adentraban en tierra y provocaron millares de muertos, heridos y desaparecidos.



ALERTA NUCLEAR

Después del seismo y posterior tsunami se declaró el estado de emergencia en la central nuclear de Fukusima, a causa del fallo en los sistémas de refrigeración de dos de los reactores y de cuatro generadores de emergencia. A consecuencia de estos incidentes se comenzó a alertar acerca de la posibilidad de una fusión de núcleo.
Los días posteriores al terremoto la situación se complicó con explosiones e incendios en los complejos que albergan los reactores 1, 2, 3 y 4. Dada la magnitud del incidente, las autoridades procedieron a la adopción de medidas urgentes para paliar los efectos del accidente. 
Se comenzó a evacuar a la población residente en zonas adyacentes, que fue aumentando su perímetro de seguridad según pasaban las horas.

Principal Libia:

La situación que está viviendo Libia en los últimos meses ha hecho necesaria la intervención de la comunidad internacional, pues la creciente represión llevada a cabo por el coronel Gadafi está poniendo en grave peligro la vida de los civiles libios. La intervención era más que necesaria, sobre todo en el espacio aéreo, pues las tropas leales al dictador habían comenzado a bombardear ciudades, matando a multitud de ciudadanos.

Países como EEUU, Francia, Italia, Reino Unido o España ya han mandado tropas para controlar por mar y aire a los insurgentes, mientras que otros países como Alemania o Irlanda han preferido no intervenir en el conflicto.
Pero la pregunta es: ¿Por qué ahora, cuando ya es demasiado tarde, estos países inervienen en el conflicto si en tiempos anteriores han apoyado el régimen de Gadafi?




Muchos medios critican la decisión de intervenir en Libia, además se está poniendo en entredicho la actuación de Naciones Unidas ante este hecho. En el caso de nuestro país se hace inevitable la comparación entre el envío de tropas a Libia y la guerra de Irak de 2003, pero hay algo que, por el momento, no es igual, pues aún no se ha derrocado el régimen de Muhamar el Gadafi.

¿Podemos comparar la intervención en Libia con la de Irak?

Según el Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, no existe ningún paralelismo entre la intervención que se está llevando a cabo en Libia, con la invasión de Irak en 2003. La diferencia principal, según palabras del presidente, es que "ha habido una resolución de Naciones Unidas, conforme a la legalidad internacional" Mientras que en Irak se actuó sin el amparo de la ONU.

Además, en este caso el respaldo de la comunidad internacional es amplio, pues existe una resolución del Consejo de seguridad de Naciones Unidas que autoriza a los aliados el uso de la fuerza, la Liga Árabe avala el envío de las tropas y la opinión pública no ha expresado, por el momento, oposición alguna a la intervención. En el caso del despliegue de tropas en la guerra de Irak se hizo "a espaldas" de la ONU, y en contra de lo que había expresado la mayoría de la opinión pública en multitudinarias manifestaciones del famoso "no a la guerra".

En este caso además se cuenta con el apoyo del presidente del partido de la oposición, Mariano Rajoy, que ha afirmado: "No nos vamos a oponer a la propuesta del Gobierno, si acaso podemos formular alguna pregunta sobre cuál es el objetivo final de la intervención o sobre el tiempo que puede durar, sabiendo que estas cosas requieren un cierto margen a quienes están dirigiendo las operaciones", después indicó que votará a favor de esta intervención en el congreso.


Tropas españolas en Libia




Las tropas españolas ya se encuentran en territorio libio. El pasado 22 de Marzo partía desde la base naval de Rota la fragata "Méndez Nuñez" que se encuentra bajo la operación "Protector unificado" de la OTAN. Junto a esta embarcación, España ha enviado hacia la zona de operaciones libia, cuatro aviones de combate F-18, un avión de reabastecimiento en vuelo (para la zona de exclusión aérea), un avión de vigilancia marítima y un submarino (el Tramontana).

En la actualidad no existe despliegue militar terrestre en el país, por parte de ninguno de los países de la Alianza Atlántica, ya que la resolución 1793 de la ONU lo excluye expresamente. El problema es que se está haciendo cada vez más necesario el envío de ayuda humanitaria y, por tanto, sería preciso el uso de tropas terrestres.
Este martes, según ha informado la agencia EFE,  la Alta Representante de Política Exterior de Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton, ha solicitado a la ONU el despliegue de tropas para una misión humanitaria, pero aún no ha recibido respuesta.

En el caso de España, el Ministerio de Defensa no contempla el envío de tropas sobre el terreno de Libia en el marco de una posible misión humanitaria. Un portavoz del ministerio ha precisado que se descarta por completo que la participación en esta nueva misión implique el despliegue de tropas sobre el terreno, ya que España quiere mantener la configuración de su intervención, es decir, únicamente con medios navales y aéreos.

Los otros candidatos

Aunque todas las quinielas apuntan a que serán Rubalcaba y Chacón los que se midan en las primarias del PSOE, hay otros candidatos que se han barajado como posibles sucesores de Zapatero.

En los últimos meses se ha hablado de Tomás Gómez, que fue capaz de plantar cara al Presidente del Gobierno y hacerse con las primarias de Madrid.
Otro de los políticos que ha sonado como candidato ha sido José Blanco, pues fue uno de los primeros señalados como sucesor de Zapatero, aunque en una entrevista el Ministro de Fomento aseguró que sus aspiraciones políticas "están colmadas" y calificó de "osadia" que su nombre apareciese en las quinielas.

También se ha comentado la candidatura de Jesús Caldera, que podría ser la sorpresa, pues se dice que fue apartado de la crisis para evitar desgastarse por ella con un alto cargo público. Además éste sería la línea sucesoria de las políticas de ZP, por su afinidad ideológica y por haber estado desde el principio en el grupo original del Presidente.
La Ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, ha sido otro de los posibles nombres que se han barajado en la sucesión. Colaboradora íntima de Zapatero, ha ocupado altos cargos (entre ellos el de Ministra de Sanidad o Exteriores), para los que, según muchos, no estaba preparada, pero parece haber sido siempre recompensada por su labor de "eterno" apoyo al Presidente.